De relatos: La maldición. Parte diecinueve: Concubio.

  Como un virus. Así sería la revolución. Como un organismo microscópico que penetra sin ser visto y que infecta una por una las células del cuerpo. Las trasforma, las cambia y dejan de hacer su cometido. Replicarán el ADN del nuevo huésped extendiendo la enfermedad. Un virus silencioso y en estado latente hasta que…

De relatos: La maldición. Parte dieciocho: Vigilia.

Tenía hambre y tuvo que hacer un esfuerzo por recordar cómo se buscaba algo de comer sobre la tierra y bajo ella o mucho más arriba, en las ramas de los árboles. Aún le quedaba el vago conocimiento de que no todo se podía buscar en la misma época del año, que cada fruto de…

De relatos: La maldición. Parte diecisiete: Conticinio.

La verdad, ¿dónde se encontraba? Eso se preguntaba Laila mientras permanecía de pie mirando al Kir Magan. ¿Existió alguna vez? ¿O siempre fue como aquel muro? Fabricado a medida para mantenerlos separados. —¿Dónde está Raina? —Eso le había preguntado a Yosef, pero como lo único que hizo fue bajar la mirada tuvo que insistir—. ¿Dónde…

De retos blogueros

Hace unas semanas mi querida compañera cylconita, Kate Lynnon, me lanzó un reto desde su blog. A mí este tipo de cosas me ponen un poco nerviosa y me dan mucha pereza, basta que me preguntes algo en concreto para que no se me ocurra nada de nada, pero como Kate me cae bien he…

De relatos: La maldición. Parte dieciséis: Meridión.

El tiempo entre medias, ¿para qué servía? Dependía de a quién le preguntaras. No hay nada más relativo que el paso del tiempo, nada tan variable. Para Yosef era desesperante. Una losa pesada; una tortuga gigante y lenta. Se movía despacio y le oprimía el pecho. Cuanto más comprobaba los minutos en el reloj, menos…

De historias que buscan su sitio

En la presentación de la antología Kalpa V del pasado sábado 23 de junio, nuestro insigne compañero (y enciclopedia del género con gafas) José Luis, preguntó si a los escritores nos merecía la pena meternos en el berenjenal de participar en convocatorias como la del Kalpa. Algunos respondieron que sí, que les suponía un reto…

De encontrar tu manada friki

Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Qué gran verdad. Y si la que tiene que tomar la decisión para encontrar esa dicha soy yo, es probable que fuese más bien tarde. Como casi un par de años después de conocer su existencia. La secuencia de acontecimientos fue tal que así: Primavera…

De relatos: La maldición. Parte quince: Dilúculo.

Antes de que la noche languideciera, debían regresar. Era algo que tenían presente, pero al mismo tiempo lo esquivaban. Cinco minutos más, solo cinco minutos, se decían. Y mientras los minutos se acumulaban, ellos permanecían donde ya no deberían estar. —Dios mío, Yosef, ¿pero a quién te has comido? —se burló Oren. —¿De qué hablas?…

De relatos: La maldición. Parte catorce: Antelucano.

¿Cuántos recuerdos de la infancia era capaz de conservar una persona? ¿Cuántos datos se olvidaban poco a poco a través de los años? Las caras, por ejemplo, no eran más que una masa borrosa, un puzzle con la mitad de las piezas. Y si no recordaba cómo era su familia, ¿se podía fiar de lo…

De vidas virtuales: Aloy, la heroína bondadosa.

Aloy es una paria de nacimiento, lo que significa que nadie de su tribu, los Nora, puede tener contacto con ella. Así que es criada por otro paria, Rost, que lo es por destierro. Siendo niña, explorando las ruinas de los antiguos encuentra un artefacto, un foco, con él puede ver cosas que los demás…