De organizarse y priorizar

Fotografía: Ester Valverde

Hoy tendría que haber publicado la tercera entrega de mis terrores favoritos, pero he decidido aplazarla al próximo jueves. ¿Por qué? Podría responder simplemente que porque no la he terminado y ya estaría y, además, me ahorraría un montón de palabras. ¿Y qué gracia tendría eso? Bueno, a lo mejor alguien se la encontraría, pero ese alguien no soy yo. No, yo soy de las que empiezan a preguntarse cómo es posible que teniendo tres semanas más de margen no haya conseguido terminarla a tiempo. ¿Demasiados hijos? Puede. ¿Demasiadas cosas que hacer en el día a día? Es posible. ¿Demasiado descontrol horario provocado por todo lo anterior para mantener la rutina «escritoril» y así facilitar la tarea y que las palabras fluyan? Quizás, quizás.

Todas estas cuestiones serían excusas perfectamente válidas, pero solo serían eso: excusas. Toma ya, menudo zasca me acabo de dar, qué poca consideración con una misma, ya me vale. Una vez asumido que son justificaciones que uso para no afrontar la realidad, toca ir al meollo del problema.

No soy capaz de compaginar ciertas tareas. Me explico, si estoy con un proyecto X que requiere cierto esfuerzo creativo, incluso después de terminarlo necesito un tiempo para que mi cerebro salga del estado mental que exigió ese trabajo en concreto y así poder concentrarme en el siguiente, llamémoslo Y, al cien por cien. Cuando era más joven y no tenía cargas familiares ese tiempo de reposo era bastante corto. Podía descansar hasta que me aburriera, pero ahora no. Mi vida cotidiana exige mucho más que antaño y me deja muy poco tiempo para mi reposo mental. Así que, al comienzo de este año reduje el número de propósitos a dos: el blog y un reto literario que me apetecía desde hace mucho.

Comiendo un sándwich mientras relleno el bote de jabón para poder limpiarle la cara a mi hijo. Y mi señora esposa haciendo la foto mientras el perro le pide casito. Mamás multitarea. 😀

Creía que podría ir de uno a otro sin problema. De lunes a miércoles blog, de jueves a sábado reto literario, chupado, pero no, no puedo. Porque si me cuesta que mi mente se aleje de una tarea que acaba de terminar para comenzar la siguiente, imagínate lo difícil que me resulta pasar de una que no tiene fin a otra que está en proceso y viceversa. Y, además, hay que añadirle que también necesito aislarme del resto de tareas cotidianas y obligaciones y de cosas sin hacer, como recoger los restos del desayuno, y no siempre lo consigo. No, a veces lo único que quiero es tirarme en el sofá, taparme con una mantita y que el mundo se olvide de mí un rato largo, muy largo. O coger vacaciones de mi propia vida. Y a mi señora esposa le pasa igual y sería injusto que una de las dos priorizara su tiempo en detrimento de la otra.

Llegada a este punto, lo fácil sería renunciar a uno de los dos proyectos. ¿Qué elegir? ¿X o Y? Pues no me da la gana. «Pero vamos a ver, Patricia, ¿y todo lo que has dicho qué?» Nada, que bien dicho está. «Pero…». Es muy simple: organizar y priorizar. ¿Cómo consigo lo primero? Sencillo, trabajando solo en una tarea y, cuando la acabe, pasar a la otra. ¿Y lo segundo? Fácil, también. Tengo varias entradas pensadas para el blog en torno a mi experiencia con el terror, entradas que publicaré dos jueves de cada mes como he hecho hasta ahora, y que requieren un trabajo previo para refrescar la memoria y documentarme que lleva bastante tiempo. Me dedicaré a ellas, solo a ellas, con suerte conseguiré un buen colchón de publicaciones para olvidarme del blog en una temporada y, además, le sumaré un par de meses de vacaciones de verano. Así podré concentrarme en mi reto literario personal sin distracciones. Un reto considerable y con el que estoy sudando de lo lindo, pero que me ilusiona mucho y que quiero hacer lo mejor posible. Para conseguirlo necesito aprender muchas cosas y mejorar otras tantas que ya creía saber. ¿Quién dijo miedo? 😉

En fin, que he usado más de seiscientas palabras para decir que continuaré con las entradas sobre terror desde mi personal punto de vista hoy no, dentro de catorce días. Si es que me enrollo como las persianas.

Hasta dentro de dos jueves. Sed buenos.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. katelynnon dice:

    Parece un estereotipo, pero cuando algo te interesa de verdad, por mucho jaleo que tengas, SIEMPRE consigues sacar algo de tiempo para ello. Tu entrada me ha dado la razón.
    Yo reconozco que estoy pensando en decir que no a un proyecto que me han ofrecido porque no estoy en una buena época, pero no tanto por falta de tiempo como por no encontrarme en un buen estado mental.

    1. Bueno, no siempre, a veces tienes que aplazar proyectos que te apetece mucho, aunque puede que la mayoría de veces no sea por falta de tiempo, sino de energías o estado de ánimo.
      Siento que no te encuentres en tu mejor momento, cualquier cosa que yo pueda hacer para ayudarte, no dudes en pedirla.
      Un abrazo enorme, Kate.

      1. katelynnon dice:

        Jajajajaja, a no ser que puedas construir una máquina del tiempo, devolverme al momento en el que dije que sí a cierta cosa para que pueda negarme en redondo y traerme de nuevo al presente, me temo que no. ¡Muchas gracias por ofrecerte, de todas formas!

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