De regalos de Reyes Magos

El juego de los juegos.

Feliz año nuevo a todas, todos y todes. ¿Qué tal habéis pasado estas fiestas? Espero que en amor y compañía y que fueran lo más tranquilas posibles. Aprovechando que enero tendrá cinco jueves, me he permitido actualizar el segundo jueves del mes, así lo hago con el turrón y los excesos culinarios más que digeridos. No es que se me olvidara ni nada que el día dos caía en jueves, qué va… ejem.

Todas las navidades mi familia y yo tenemos que hacer la misma ruta (Valladolid-Salamanca-Ponferrada) para poder estar con nuestros seres queridos. Durante nuestra estancia por tierras bercianas me puse a rebuscar entre los juegos y juguetes que mis hermanos y yo aún conservamos de nuestra infancia, más yo que ellos porque, como ya he comentado mil veces, soy una nostálgica y me cuesta mucho deshacerme de cosas. Entre esos “tesoros” de hace décadas hay dos que permanecen casi intactos en casa de mi padre. Podría parecer que es porque les tengo un inmenso cariño, porque jugué con ellos hasta la saciedad, porque no había hora del día que no deseara abrir su caja, desplegar el tablero y… y ya es suficiente. La verdad es que me parecieron un horror. Hoy os traigo, rescatados del baúl de los recuerdos, la versión más pinturera del famoso trivial y su “digievolución”. Con todas, todos y todes ustedes: ¡Trivio 2000 y Trivio 3000!

Y su versión 3.0

¡Este juego contiene más de tropecientas mil preguntas! ¡Participad muchachos y muchachas de entre 7 y 99 años! ¡Que las fuerzas del saber os acompañen! Venga ahí, qué subidón, qué emoción, vamos a jugar ya, por la diosa.

Os voy a poner en situación. Seis de enero en casa de mis abuelos paternos (besitos al cielo), allí Melchor, Gaspar y Baltasar también nos habían dejado regalos. Emoción, intriga, dolor de barriga… Es posible que tuviera alrededor de doce años, mis hermanos diez y ocho respectivamente, desenvuelvo y me encuentro con este juego de preguntas y de nombre sospechosamente parecido al Trivial. Pero es mucho más molón, tontina, y más científico, el tablero es un átomo, ¿ves?, y aun así menos complicado, solo tres categorías: amarilla, azul y roja, y… y… y es difícil de narices, pero de narices. Como dijo mi hermano: «no te preguntan con qué mano se rascaba el culo Napoleón porque no hay registros históricos fiables al respecto, la virgen».

Sal del átomo si puedes.

Ni que decir tiene que no jugamos una partida completa nunca, pero nunca de nunca, eso sí, leímos varias tarjetas por curiosidad, para saber las respuestas. Una o dos navidades después, esos reyes magos despistados o cansados de tanto ir de casa en casa o… Siendo justos la culpa no fue suya, sino de quien escribió la carta y sé que no fueron mis abuelos. Qué poco interés pusiste y qué bien me ha venido a mí para comenzar este dos mil veinte. Como iba diciendo, una o dos navidades después se repitió la escena, esta vez con el Trivio 3000. Que es básicamente igual pero con más preguntas, como mil más. Y cuando digo igual me refiero a que cambia la portada de la caja y poco más, el interior es exactamente el mismo, hasta puede que haya preguntas que se repitan, pero esto no puedo afirmarlo con rotundidad. Mi cara debió ser un poema, aún recuerdo la sensación de “no me lo puedo creer”.

Tarjetas amarillas, deportes, tarjetas azules, historia, tarjetas rojas, ciencia. Un dado, fichas en forma de conos de colores, fichas circulares de varios colores numeradas del 1 al 9. El objetivo es conseguir todas las fichas redondas del color que hayas elegido y salir del átomo, así de fácil, así de rápido, en un “plis plas” lo consigues. Ains, que me da la tos.

Dediquemos hoy un minuto de nuestro tiempo para recordar aquellos regalos de reyes que nos llegaron por error, por despiste o por desinterés. Un minuto de agradecimiento por la diversión siendo reutilizados como, por ejemplo, billetes ficticios para ir a la tienda ficticia de tu hermana. Un minuto de corazón por las risas y las anécdotas a todos los juegos sucedáneos, versiones mucho más económicas, pero con menos encanto, de los grandes éxitos.

De regalo una muestra y un reto. He elegido al azar tres tarjetas, una de cada color, del Trivio 2000. Las primeras de cada categoría, las que estaban más arriba del montón, palabrita, ni me he molestado en rebuscar las más difíciles. Por supuesto, he ocultado las respuestas. Cuando os pongáis a resolverlas, tened en cuenta que mis hermanos y yo tendríamos, como mucho, entre doce y ocho años. Benditos años noventa. 😉

2 comentarios sobre “De regalos de Reyes Magos

  1. Uinsss, más que un átomo parece un antiátomo por su inestabilidad. Más que salir del átomo es “sal del antiátomo, o mejor dicho, entra en el antiátomo”
    Es broma… pero me ha encantado. ;-o

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