De relatos: La maldición. Parte dieciocho: Vigilia.

Tenía hambre y tuvo que hacer un esfuerzo por recordar cómo se buscaba algo de comer sobre la tierra y bajo ella o mucho más arriba, en las ramas de los árboles. Aún le quedaba el vago conocimiento de que no todo se podía buscar en la misma época del año, que cada fruto de…

De relatos: La maldición. Parte diecisiete: Conticinio.

La verdad, ¿dónde se encontraba? Eso se preguntaba Laila mientras permanecía de pie mirando al Kir Magan. ¿Existió alguna vez? ¿O siempre fue como aquel muro? Fabricado a medida para mantenerlos separados. —¿Dónde está Raina? —Eso le había preguntado a Yosef, pero como lo único que hizo fue bajar la mirada tuvo que insistir—. ¿Dónde…

De relatos: La maldición. Parte dieciséis: Meridión.

El tiempo entre medias, ¿para qué servía? Dependía de a quién le preguntaras. No hay nada más relativo que el paso del tiempo, nada tan variable. Para Yosef era desesperante. Una losa pesada; una tortuga gigante y lenta. Se movía despacio y le oprimía el pecho. Cuanto más comprobaba los minutos en el reloj, menos…

De relatos: La maldición. Parte quince: Dilúculo.

Antes de que la noche languideciera, debían regresar. Era algo que tenían presente, pero al mismo tiempo lo esquivaban. Cinco minutos más, solo cinco minutos, se decían. Y mientras los minutos se acumulaban, ellos permanecían donde ya no deberían estar. —Dios mío, Yosef, ¿pero a quién te has comido? —se burló Oren. —¿De qué hablas?…

De relatos: La maldición. Parte catorce: Antelucano.

¿Cuántos recuerdos de la infancia era capaz de conservar una persona? ¿Cuántos datos se olvidaban poco a poco a través de los años? Las caras, por ejemplo, no eran más que una masa borrosa, un puzzle con la mitad de las piezas. Y si no recordaba cómo era su familia, ¿se podía fiar de lo…

De relatos: La maldición. Parte trece: Vela.

Piel sucia. Eso le había llamado. Un insulto antiguo tan poco original que hacía años que no lo oía, o al menos nadie se lo había escupido a la cara. Pero aquel cazador, ¿cómo había dicho que se llamaba?, lo había usado a conciencia, de forma despectiva, con suficiencia, el pecho hinchado, el asco en…

De relatos: La maldición. Parte doce: Nona

«Vamos, Yosef, corre. Date un poco de prisa, si lo hacemos rápido no se enterará nadie». El eco de las palabras de su hermano seguía allí, rebotando entre las copas de los árboles. Quince años después continuaba oyéndolas, pero ahora no soñaba ni tampoco era un recuerdo que volvía para atormentarle. Recorría el mismo camino…

De relatos: La maldición. Parte once: Sexta

El responsable de recursos humanos de la enésima empresa a la que acudía en busca de trabajo leía y releía su currículo en la pantalla táctil de su tablet. De vez en cuando le dedicaba una mirada de soslayo. Un breve vistazo que se había convertido en algo así como un tic, un te miro…

De relatos: La maldición. Parte diez: Tercia.

«Compruébalo, Yosef. Compruébalo tú mismo», cada día y cada noche resonaban en su cabeza las palabras de Raina. «Compruébalo, ¿qué tienes que perder?», añadía una vocecilla insistente creada por su mente. Todo, eso perdería, todo. Su vida entera, la que había padecido desde que Oren desapareció, a la que se había agarrado durante quince años…

De relatos: La maldición. Parte nueve: Prima.

La luz se colaba por el agujero de la cerradura. Una cerradura que se abría con una simple llave de hierro. No hacía falta más que introducirla en el lugar que le correspondía y girarla hasta que el pestillo se retirara y, después, solo quedaría abrir la puerta. Al otro lado estaba el sol, sin…