De autopublicar

Se acerca la primavera, mi estación favorita desde que tengo memoria, y este blog florece con una nueva imagen y algún que otro retoque. Así la información importante estará más visible, los capítulos de La maldición más organizados y accesibles y… Y así presento como merece mi no tan nueva criatura, aunque para vosotros sí,…

Del dicho al hecho

Hoy voy a hablar de un tema que no toco desde hace mucho tiempo: la literatura lésbica. “¡Pero si dijiste que eso no existía!”. Lo sé, lo sé, y sigo pensando lo mismo, más o menos. ¿Qué pasa?, todo el mundo tiene derecho a matizar sus opiniones, ¿no? Puede que crea que la literatura lésbica…

De relatos: La maldición. Epílogo: Plenilunio.

Dalit miraba nerviosa a un lado y a otro del andén. Observaba a las pocas personas que había allí, esperando que alguna de ellas fuera su contacto. Ofir y Eran solo la miraban a ella. Tenían miedo y habían depositado toda su fe en ella, su ancla a la que aferrarse, su brújula para guiarles,…

De relatos: La maldición. Parte veinticinco: Eclipse

El tiempo se movía pesado en los niveles más bajos de la ciudad subterránea. En los hogares de los tuneladores y los curtidores esperaban en silencio a que llegara el momento. Todo estaba en pausa, hasta el aire que respiraban, hasta la luz en las farolas. La señal llegaría y, entonces, se pondrían en marcha….

De relatos: La maldición. Parte veinticuatro: Terminador

Laila no dejaba de repetir lo mismo una y otra vez, «la luz, Yosef, la luz», mientras buscaba en su portátil, en toda la información sobre el Kir Magan que contenía. —Laila, no te entiendo. —Lo he visto por aquí, estoy segura. La observó abrir archivos, desplazarse de arriba abajo a toda velocidad por los…

De relatos: La maldición. Parte veintitrés: Galicinio.

Rashîd embestía la puerta con su hombro una y otra vez. Tenía que entrar como fuera, así se rompiera varios huesos en el intento. Mejor eso que morir. Cualquier cosa era mejor, hasta quedarse sin brazo. —¡Abre la maldita puerta! —gritó y golpeó la cerradura con la suela de su bota—. ¡Ábrela ya, Oren! ¡O…

De relatos: La maldición. Parte veintidós: Madrugada

El despertador sonó horas antes del comienzo del amanecer. Yosef se desperezó haciendo un gran esfuerzo, el cansancio empezaba a acumularse, más por el peso que contenían los últimos días que por no descansar bien. Se les acababa el tiempo, nunca habían tenido el suficiente según él, pero los días pasaban uno tras otro y…

De relatos: La maldición. Parte veintiuno: Medianoche.

La luz se fue y Tarêq permaneció de pie en silencio, intentando contener todas las emociones, tomando aire por la boca poco a poco, limpiándose las lágrimas que descendían por sus mejillas y sorbiendo las que se le iban por la nariz. No sabía si lloraba de alegría o de pena, no sabía qué sentía…

De relatos: La maldición. Parte veinte: Ocaso.

Tarêq miraba y miraba la imagen de sí mismo atrapada en aquel aparato extraño. Llevaba haciéndolo minutos en silencio, sentado en una silla frente a la mesa de comer de Oren, con las manos sobre sus piernas sin atreverse a tocar el rectángulo negro. Raina estaba frente a él y Oren no dejaba de caminar…

De relatos: La maldición. Parte diecinueve: Concubio.

  Como un virus. Así sería la revolución. Como un organismo microscópico que penetra sin ser visto y que infecta una por una las células del cuerpo. Las trasforma, las cambia y dejan de hacer su cometido. Replicarán el ADN del nuevo huésped extendiendo la enfermedad. Un virus silencioso y en estado latente hasta que…