De relatos: La maldición. Parte veinte: Ocaso.

Tarêq miraba y miraba la imagen de sí mismo atrapada en aquel aparato extraño. Llevaba haciéndolo minutos en silencio, sentado en una silla frente a la mesa de comer de Oren, con las manos sobre sus piernas sin atreverse a tocar el rectángulo negro. Raina estaba frente a él y Oren no dejaba de caminar…

Del último esprint

El dos mil veinte está llegando a su fin, a la última curva antes de lanzarse directo a la meta. La mayoría tenemos unas ganas terribles de decir adiós a este fatídico año, lo malo es que el que viene no tiene pinta de que vaya a mejorar demasiado, ojalá me equivoque. Como es mejor…

De relatos: La maldición. Parte diecinueve: Concubio.

  Como un virus. Así sería la revolución. Como un organismo microscópico que penetra sin ser visto y que infecta una por una las células del cuerpo. Las trasforma, las cambia y dejan de hacer su cometido. Replicarán el ADN del nuevo huésped extendiendo la enfermedad. Un virus silencioso y en estado latente hasta que…

De relatos: La maldición. Parte dieciocho: Vigilia.

Tenía hambre y tuvo que hacer un esfuerzo por recordar cómo se buscaba algo de comer sobre la tierra y bajo ella o mucho más arriba, en las ramas de los árboles. Aún le quedaba el vago conocimiento de que no todo se podía buscar en la misma época del año, que cada fruto de…

De relatos: La maldición. Parte diecisiete: Conticinio.

La verdad, ¿dónde se encontraba? Eso se preguntaba Laila mientras permanecía de pie mirando al Kir Magan. ¿Existió alguna vez? ¿O siempre fue como aquel muro? Fabricado a medida para mantenerlos separados. —¿Dónde está Raina? —Eso le había preguntado a Yosef, pero como lo único que hizo fue bajar la mirada tuvo que insistir—. ¿Dónde…

De relatos: La maldición. Parte dieciséis: Meridión.

El tiempo entre medias, ¿para qué servía? Dependía de a quién le preguntaras. No hay nada más relativo que el paso del tiempo, nada tan variable. Para Yosef era desesperante. Una losa pesada; una tortuga gigante y lenta. Se movía despacio y le oprimía el pecho. Cuanto más comprobaba los minutos en el reloj, menos…

De relatos: La maldición. Parte quince: Dilúculo.

Antes de que la noche languideciera, debían regresar. Era algo que tenían presente, pero al mismo tiempo lo esquivaban. Cinco minutos más, solo cinco minutos, se decían. Y mientras los minutos se acumulaban, ellos permanecían donde ya no deberían estar. —Dios mío, Yosef, ¿pero a quién te has comido? —se burló Oren. —¿De qué hablas?…

De relatos: La maldición. Parte catorce: Antelucano.

¿Cuántos recuerdos de la infancia era capaz de conservar una persona? ¿Cuántos datos se olvidaban poco a poco a través de los años? Las caras, por ejemplo, no eran más que una masa borrosa, un puzzle con la mitad de las piezas. Y si no recordaba cómo era su familia, ¿se podía fiar de lo…

De relatos: La maldición. Parte trece: Vela.

Piel sucia. Eso le había llamado. Un insulto antiguo tan poco original que hacía años que no lo oía, o al menos nadie se lo había escupido a la cara. Pero aquel cazador, ¿cómo había dicho que se llamaba?, lo había usado a conciencia, de forma despectiva, con suficiencia, el pecho hinchado, el asco en…

De relatos: La maldición. Parte doce: Nona

«Vamos, Yosef, corre. Date un poco de prisa, si lo hacemos rápido no se enterará nadie». El eco de las palabras de su hermano seguía allí, rebotando entre las copas de los árboles. Quince años después continuaba oyéndolas, pero ahora no soñaba ni tampoco era un recuerdo que volvía para atormentarle. Recorría el mismo camino…